1. La parte del precio que no financias
Si compras por 200.000 € y planteas una financiación del 80%, la diferencia sobre el precio serían 40.000 €. Si el porcentaje cambia, esa aportación también cambia.
2. Impuestos y gastos de compra
Van aparte. La fiscalidad depende del tipo de vivienda, del territorio y de las circunstancias del comprador. Por eso no usamos un porcentaje universal como si sirviera para toda España.
3. Otros costes de la operación
Tasación y otros costes asociados pueden aparecer según el caso. Conviene presupuestarlos antes de comprometer toda la liquidez a la entrada.
4. El dinero que no deberías quedarte a cero
Comprar una vivienda y terminar con la cuenta vacía puede hacer que cualquier imprevisto se convierta en deuda. El colchón posterior a la compra también forma parte de la operación.
Un error habitual: pensar que todo el ahorro está disponible
Si tienes 50.000 euros en la cuenta, puede que una parte sea tu fondo de emergencia, otra esté reservada para impuestos y otra para gastos inmediatos después de la compra. La cifra que realmente puedes dedicar a la entrada puede ser bastante menor.
Separar esas bolsas antes de empezar a visitar viviendas evita que tu rango de compra se infle artificialmente.
Cómo construir un presupuesto de compra
Empieza por el dinero que quieres conservar. Después estima impuestos y gastos de la operación. Lo que queda es el capital que realmente puedes utilizar para completar el precio de la vivienda.
A partir de ahí calcula qué financiación necesitarías en varios precios de compra. Así obtienes un rango, no una cifra mágica, y puedes ver qué parte de ese rango deja margen suficiente.
Qué ocurre si necesitas más financiación
Puede tener sentido estudiar porcentajes superiores al habitual en determinados perfiles y operaciones, pero más financiación significa también más deuda. No basta con resolver la entrada: hay que comprobar que la nueva cuota sigue siendo sostenible.
Una buena operación equilibra las dos cosas: suficiente liquidez hoy y una deuda que puedas asumir mañana.
No preguntes solo cuánto necesitas para firmar. Pregunta también cuánto te quedará el día después.
